Beneficios de la lactancia materna

La lactancia materna es el proceso por el cual las madres dan a sus hijos el alimento y nutrientes que necesitan a través de sus pechos, los cuales segregan leche inmediatamente después del parto.

En un documento de “buenas prácticas en el Sistema Nacional de Salud” (BBNN) de 2013, se recoge la necesidad de proteger, promocionar y apoyar la lactancia materna como una prioridad de salud pública. Por otro lado, en 1989 la OMS y Unicef publicaron el decálogo “Diez pasos hacia una lactancia materna exitosa”, donde se recogen estrategias para la recuperación de esta alimentación tan saludable para el bebé y para la madre, y que desde mediados del siglo XX empezó a decrecer de manera muy acelerada.

El pasado 1 de agosto dio comienzo la Semana de la Lactancia Materna 2020. Un evento que tuvo su origen en 1992 de la mano de la OMS y UNICEF en 1992, siendo formulada por altos cargos de estas dos organizaciones en agosto de 1990. Desde entonces la encargada de su organización es la World Alliance for Breastfeeding Action (WABA) que tiene como objetivo principal fomentar la lactancia materna y mejorar la salud de los bebés de todo el mundo. Además, este año se ha querido unirse a la lucha contra la contaminación ya que promueven que la lactancia materna contribuye a un planeta más saludable. 

Para apoyar esta iniciativa, os dejamos seis beneficios que produce alimentar a tu bebé con leche materna:

  1. Favorece la maduración del sistema inmunitario, y de la flora intestinal del bebé.

  2. Protege contra enfermedades autoinmunes, como por ejemplo la dermatitis atópica.

  3. No hay un excesivo aporte de proteínas en la infancia, con lo que evitamos un factor de riesgo del sobrepeso y la obesidad infantil.

  4. Intensifica la afectividad del niño con su madre.

  5. Favorece la recuperación postparto de la madre, así como la remineralización ósea.

  6. Reduce el riesgo de cáncer de ovario y cáncer de mama premenopausia.

La OMS recomienda dar el pecho exclusivamente los 6 primeros meses de vida del bebé, y a partir de entonces, se irán introduciendo alimentos de esta manera:

De 6 a 8 meses:

Se establece una clara preferencia por lo dulce. En estos meses se pueden ir introduciendo cereales sin gluten; frutas, aisladas o mezcladas para ir variando los sabores; verduras, excepto aquellas que acumulan nitrato como como espinacas, acelgas, remolacha y nabo; carne, empezando con el pollo y poco a poco ir variando; pescado blanco, puede ir combinado con verduras y patatas; y yogur que puede ser añadido en la papilla de frutas.

De 8 a 9 meses:

Lo dulce pierde terreno frente a lo salado. Se puede introducir el huevo, comenzando con la yema y siguiendo con la clara cocida. 

De 10 a 12 meses:

En este periodo de tiempo, es el turno de las legumbres. Hasta los 12 meses, lo ácido y lo amargo resultan menos atractivos, pero no por eso son necesariamente rechazados.

A partir del año:

El bebé comenzará a definir sus gustos alimentarios, lo que formará parte de su personalidad. A partir de esta edad se le puede dar aceite de oliva y pescado azul.

¿Qué os ha parecido el post? Queremos recordar que, aunque la lactancia materna es íntegramente beneficiosa para la salud del bebé, no nos corresponde juzgar a ninguna madre, cuyas razones pertenecen a su vida privada, para alimentar a su bebé con fórmulas de sucedáneos de la leche materna, o como las llamamos en las farmacias, simplemente “leches infantiles”. La estrategia que sí podemos seguir, es propiciar durante el embarazo la práctica de la lactancia materna y, sin culpabilizar a ninguna madre, hacer prevención de salud de la madre y del bebé.

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