Vitaminas: cómo abordarlas desde la Farmacia

vitaminas farmacia

De diversos tipos y cumpliendo diferentes funciones, las vitaminas han llegado a convertirse en un elemento importante para la Farmacia. Si bien estas sustancias orgánicas pueden encontrarse de manera natural en los alimentos, son muchas las ocasiones en las que los clientes necesitarán suplementos. La necesidad de aumentar la cantidad ingerida o los problemas que pueden surgir con su déficit, impulsan a muchos clientes a consultar en la farmacia acerca de ellas.

Es aquí donde juega un papel muy importante el farmacéutico, que no solo dispensará al cliente las vitaminas requeridas. También deberá conocer en profundidad los diferentes tipos de vitaminas, sus características, y las consecuencias de su déficit o exceso. De esta manera, podrá aconsejar adecuadamente a cada paciente sobre la toma de estos suplementos vitamínicos.

Por ello, en este artículo os hablamos de los diferentes tipos de vitaminas y sus características, la relación entre estas sustancias y el sistema inmunitario, y de las cantidades adecuadas que debe ingerir una persona.

Tipos de Vitaminas

Las vitaminas, principalmente, pueden clasificarse en dos grandes grupos: las vitaminas hidrosolubles y las liposolubles. A su vez, estos dos grupos contienen otras subdivisiones de las que hablaremos a continuación.

Vitaminas Hidrosolubles 

Las vitaminas hidrosolubles son aquellas cuya característica principal es ser solubles en agua. Como consecuencia, estas sustancias son expulsadas con la orina, lo que impide que las vitaminas se almacenen en nuestro cuerpo. Este tipo de vitaminas puede incluso llegar a degradarse al cocinar los alimentos que las contienen. Esta inestabilidad, unida a la necesidad de aportar a nuestro organismo vitaminas de este grupo, suponen un punto a favor de los suplementos con los que contamos en la farmacia.

Dentro de la categoría de vitaminas hidrosolubles, cuyo consumo debe ser diario, encontramos los siguientes tipos o subgrupos:

  • Vitamina C o ácido ascórbico: cumple funciones como antioxidante, neutraliza los radicales libres que causan el envejecimiento de las células, interviene en la síntesis y mantenimiento del colágeno, en la cicatrización de heridas, etc.
  • Vitaminas del grupo B. En este grupo encontramos las siguientes vitaminas: tiamina, riboflavina, niacina, ácido pantoténico, piridoxina, biotina, ácido fólico y cobalamina. Estas sustancias son las encargadas de realizar funciones en el metabolismo celular, participar en la formación de glóbulos rojos y favorecer el sistema nervioso, el inmunológico, e incluso a la piel.

Vitaminas Liposolubles.

En segundo lugar, encontramos el grupo de las vitaminas Liposolubles. Estas, a diferencia del grupo de las hidrosolubles, no se disuelven en agua. Por este motivo, las vitaminas pertenecientes a esta categoría quedan almacenadas en nuestros tejidos y no se eliminarían, por ejemplo, con la cocción de un alimento. Como nuestro organismo retiene las vitaminas liposolubles, no es necesario que se consuman diariamente.

Las vitaminas que forman parte de este grupo son las siguientes:

  • Vitamina A. Es esencial para el crecimiento y desarrollo, contribuye al mantenimiento de la vista e interviene en el funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Vitamina D. Este tipo de vitaminas se encarga de mantener la homeostasis del calcio y del fósforo, que son imprescindibles para la salud de nuestros huesos.
  • Vitamina E. Esta vitamina se caracteriza por ser antioxidante, por lo que evita la formación de productos tóxicos en numerosos procesos oxidativos. 
  • Vitamina K. La vitamina K se utiliza para designar ciertos tipos de sustancias químicas de la categoría naftoquinona. Su principal función está relacionada con la coagulación de la sangre.

Relación entre Vitaminas y Sistema Inmunitario

De todos los tipos de vitaminas que hemos mencionado a lo largo del artículo, al igual que ocurre con algunos minerales, hay algunas que están estrechamente relacionadas con el sistema inmunitario. En concreto, y como se aparece en el siguiente artículo científico, se trata de las vitaminas que nombramos a continuación: 

  • Vitamina C. Este tipo de vitamina contribuye a proteger nuestro sistema ya que participa en la producción de colágeno. De esta manera, se favorece el mantenimiento de las barreras que, de manera natural, nos ayudan a hacer frente a ciertas infecciones. De igual manera, la vitamina C nos aporta interferón, contribuyendo así a fortalecer nuestro sistema inmunitario.
  • Vitamina E. En el caso de esta vitamina, su consumo ayuda a mejorar la respuesta inmunológica de nuestro organismo.
  • Vitamina A. Contribuye a proteger las mucosas, que son una de las barreras con las que cuenta nuestro cuerpo para frenar a las infecciones.
  • Vitaminas del grupo B. Algunos de los tipos de vitaminas que conforman este grupo, tienen una influencia directa en el sistema inmunológico. Esto se observa cuando, al darse un déficit de algunas de las sustancias de este grupo, la respuesta de algunos linfocitos se ve afectada. Esto compromete, a su vez, la cantidad de anticuerpos de nuestro organismo.

Cantidad de Vitaminas diarias recomendadas

A la hora de aconsejar en la farmacia sobre la cantidad de vitaminas que debe tomar el cliente, es esencial tener en cuenta varios factores. En primer lugar, se deberá distinguir de qué grupo de vitaminas se va a hacer la recomendación o dispensación. Las cantidades dependerán del tipo de vitaminas del que se trate, ya que, por ejemplo, una vitamina del tipo hidrosoluble debe aportarse de manera diaria a nuestro organismo. En segundo lugar, es imprescindible conocer a qué grupo de edad pertenece el paciente al que vamos a aconsejar. La cantidad de vitaminas de cada tipo que necesita una persona en sus años de crecimiento, por ejemplo, diferirá enormemente de las que necesitará un adulto o una persona mayor. El tercer aspecto a tener en cuenta a la hora de conocer qué cantidad de vitaminas debe tomar una persona, es su sexo. La dosis variará según esta característica del paciente.

De esta manera, como se refleja en el siguiente artículo, la cantidad diaria recomendada de vitamina A para un hombre de 16-40 años será diferente a la dosis de esta vitamina para una mujer de su misma edad.


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